Cada uno por su lado y en momentos diferentes revisó la larga lista de deportes extremos, leyó las descripciones y tuvo que elegir uno, como para ir probando. Sin conocerse, el destino los juntaría sobre el viaducto El Saladillo, en el Cadillal, para hacer rappel. Durante unos minutos, un grupo de novatos pondrá a prueba sus fantasías y probará lo que sienten los alpinistas al descender de las  alturas con sus arneses y cuerdas.
El angosto camino de ripio zigzaguea y la vegetación se vuelve más alta. El auto sigue a la camioneta roja de los guías, con sus ruedas altas y la parrilla portaequipajes. Los cerros están a los lejos, los autos saltan por charcos de barro, se despliegan nubes de mariposas blancas, marrones y violetas. Podríamos estar en África, camino a un safari, pero llegamos a las vías del Belgrado Cargas sostenidas a 30 metros de altura que se usan para hacer rappel.
"El secreto está en la actitud", explica Jennifer Jansen, de una de las empresas que nació para democratizar la adrenalina y terminar con el mito de que los deportes extremos son sólo para profesionales. No hay límites de edad, o de peso, o de capacidad para practicarlos. El único límite es la actitud, como sostiene Jennifer.
En unos minutos, Naira, de 4 años descenderá desde el puente agarrada de las piernas flotantes de su papá. También lo harán dos rappelistas tan novatos como ella. "Los peores son los que no aceptan su miedo", dice Sebastián Valle, el guía, que hace 14 años trabaja en deportes de riesgo en Tucumán. "Se ponen nerviosos y como no pueden disfrutar le echan la culpa hasta al color del puente", comenta. De nuevo, es todo actitud.
Colocarse el arnés y el guante en la mano derecha; escuchar atento las mismas instrucciones que se imparten al que va adelante y al que va atrás; ponerse el casco amarillo, pasar las piernas por encima de la baranda del puente y sostenerse de ella inclinando el cuerpo hacia el vacío;  soltarse lentamente, quedar flotando y esperar a que la gravedad haga su trabajo.
El padre le canta a Naira "La del pirata cojo" de Joaquín Sabina: "No soy un fulano con la lágrima fácil...". Es la segunda vez que hacen rappel. La primera fue hace dos años y cantaron "El elefante Trompita". El descenso es tranquilo. Y se toman un momento a medio camino para observar el viaducto de ladrillos rojos que se les planta al frente. Podría ser un acueducto romano por el color y sus líneas.
Hasta el cansancio: es cuestión de actitud, y se construye con las fantasías que uno le pone. Giran y miran los cerros verdes y los campos a sus pies bien peinados. Abajo espera la madre de Naira, muerta de miedo.
Arriba, un rappelista virgen tiembla y muestra los dientes, se ríe de todo y de nada. "Me da miedo la altura", admite. Al soltarse de la baranda y tomar control de la cuerda acciona la caída. El freno y el acelerador están en la mano derecha enguantada. Uno imprime la velocidad que quiere y la que el peso le permite. Porque el siguiente rappelista, con menos de 70 kilos, recorre los 30 metros como en un paseo en coche (en cochecito). Es el mismo que sueña con un safari o una batalla romana. Para él, la próxima vez, bungee jumping.
Están los que tienen miedo antes de subir, y los que suben y al mirar el vacío lo piensan dos veces. Están los niños que cantan y el que tiene demasiadas expectativas. "Me encantóoooo", grita desde abajo el rappelista miedoso. Es cuestión de actitud, definitivamente.

Rafting
Qué es: un descenso de 6 o 7 km por el río en una balsa inflable con cinco personas a bordo y un guía que se encarga de conducirlo. Es un paseo con algunos toques de adrenalina; el guía es quien lleva el timón y el pasajero la diversión.
Dónde se hace: en el río Loro.
Cuánto dura: alrededor de una hora y media.
Cuánto cuesta: desde $80, depende el día.

Kayak aguas blancas
Qué es: un descenso rápido por el río pero, a diferencia del rafting, es una embarcación individual, con la forma de una enagua de neoprene. El trayecto es de unos 7 km y no es necesario tener experiencia previa,
Dónde se hace: en el río Loro.
Cuánto dura: alrededor de 1 hora y media.
Cuánto cuesta: desde $100, según el día.

Parapente
Qué es: la experiencia más cercana a tener alas. Es un paseo por el aire impulsado por una vela en el que el pasajero va sentado en una silla especial.
Dónde se hace: en Loma Bola, en el cerro San Javier.
Cuánto dura: alrededor de 20 minutos, depende de las condiciones climáticas.
Cuánto cuesta:  $250 todos los días.

Canyoning
Qué es: es un recorrido a pie por el cañón de un río, sorteando obstáculos como rocas, piletones, toboganes. Hay que ir dispuestos a mojarse y divertirse desafiar los peligros naturales del  curso del río.
Dónde se hace: en la zona de El Cadillal hasta la cascada Aguas Chiquitas.
Cuánto dura: alrededor de 6 horas en total.
Cuánto cuesta: desde $80, dependiendo el día.

Bungee jumping
Qué es: un salto al vacío desde un puente u otra estructura, por lo general sobre un espejo de agua. Salto, caída libre y rebote. Un shock de adrenalina.
Dónde se hace: en el dique Cabra Corral, en Salta. Queda a 68 km de Salta capital y a 135 km de Cafayate. Desde Tucumán, por Cafayate es 10 km más cerca.
Cuánto dura: unos pocos segundos.
Cuánto cuesta: desde $96.

Trekking

Qué es: una caminata por senderos angostos internados en la yunga tucumana. El placer de esta tranquila aventura es contemplar y descubrir secretos naturales que no están a simple vista.
Dónde se hace: en la zona de El Cadillal y también al pie de la sierra de San Javier.
Cuánto dura: alrededor de 4 horas y media.
Cuánto cuesta: desde $80, según el itinerario.